Es una fuente de información que sin esta observación directa no tendríamos. Estos datos, que anotamos cuando son muy significativos, no sólo nos sirven para preparar mejor nuestras clases y ayudarles, sino que son fundamentales para nosotros. Las reuniones de curso, profesor-familias, tanto a nivel individual, familia por familia, como en grupo, son más fructíferas cuando conocemos bien a cada alumno y al grupo con el que nos enfrentamos.
No sé si os he explicado, que cuando llevamos unos meses juntos, alumnos y maestros, se crea una confianza mutua. Intento que esa confianza se afiance, creo se consigue no mintiéndoles nunca, junto a otras pequeñas cosas; como puede ser ausentarme un momento de clase, naturalmente es a la clase contigua a la nuestra, les explico que salgo un momento para buscar una cosa que necesitamos, que vuelvo enseguida, naturalmente lo hago. Lo que pretendo con esto, es que confíen en ellos y en mí, que no salgan todos detrás como los pollitos siguen a la gallina.
Al principio alguien se levanta de su sitio, dejan su juego y se asoman a la puerta, que siempre dejo abierta, para comprobar que lo que les he contado es cierto, que estoy ahí. Poco a poco se dan cuenta que es verdad lo que les explico, que no pasa nada, yo vuelvo, no les dejo solos.
Pienso que es fundamental crear confianza entre el grupo y nosotros los maestros, eso favorece enormemente nuestro trabajo. Os he hablado de la importancia que tiene empezar a formar esta confianza en el momento que llega el niño a la escuela, en su época infantil, esto les ayudará a sentirse bien y con ello dispuestos a interesarse por lo que les presentemos.


